Portada de Abril Evans, ¿humana o sirena?

Novela · Fantasía

Abril Evans,
¿humana o sirena?

de Yaumara Sanabria Llanes

Nació en el mar, respira como los peces y es el puente entre el mundo que muere y el que está por nacer.

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Sinopsis

El mar ha fascinado al ser humano desde los albores de su existencia. Por un lado, le daba alimentos, la protección y todo lo necesario para sobrevivir, pero también ocultaba numerosos peligros, pues daba albergue a numerosas criaturas extrañas e impredecibles, tanto reales como imaginarias.

¿Por qué los antiguos solían poblarlos con dioses y semidioses? ¿Por qué los poetas y muchos escritores de ayer y de hoy insisten en el misterio que se oculta en lo profundo de aquellas aguas inquietas y rompedoras? ¿Qué guardan, qué se oye decir? ¿Qué pudo haberles inspirado para crear aquellas historias maravillosas que no dejamos de admirar siglos después?

Primer capítulo

Capítulo 1 — El fin del ciclo

Los antiguos mayas miraban al cielo y al mar como quien descifra un códice vivo. En sus calendarios tallaron la certeza de que el mundo no era eterno, sino un tejido de ciclos que nacían y morían como las olas. El año señalado llegó, y con él, el cataclismo: la tierra se estremeció, los volcanes rugieron, las ciudades se hundieron bajo aguas desbordadas. El fin del mundo no fue un instante, sino un largo gemido de la naturaleza reclamando su lugar.

En medio de ese caos, el océano se convirtió en santuario y amenaza. El Triángulo de las Bermudas, siempre envuelto en rumores de desapariciones y brújulas enloquecidas, se transformó en epicentro de lo inexplicable. Allí, donde las corrientes se cruzan como serpientes invisibles y el cielo se abre en grietas luminosas, flotaba un portaaviones: fortaleza de acero, último bastión de disciplina humana en un planeta convulso.

El capitán Frank Evans da órdenes en la cubierta del portaaviones
El capitán Frank Evans, al mando del último bastión.

Entre sus corredores metálicos y el rugido de los motores, vivía una niña distinta. Abril Evans, de apenas ocho años, respiraba como los peces y llevaba membranas entre los dedos, pero su corazón latía humano. Su madre, bióloga marina y sirena, guardaba en su sangre el eco de los cantos ancestrales; su padre, marino militar, sostenía la esperanza de que el orden aún podía sobrevivir al caos.

Abril no conocía la tierra. Su universo era el mar infinito y el acero del navío. Sin embargo, en sus sueños escuchaba voces antiguas, como si las sirenas de los mitos la llamaran desde las profundidades. En su mirada se mezclaban la inocencia y la certeza de que ella era puente entre dos mundos: el que moría y el que estaba por nacer.

Aquella mañana el mar no obedecía a nadie. Las alarmas aullaban por toda la cubierta, los helicópteros se inclinaban contra un viento que cambiaba de dirección sin aviso y, a estribor, el agua había empezado a girar sobre sí misma en una espiral de luz azul que no figuraba en ninguna carta náutica.

El capitán Frank Evans gritaba órdenes que el viento le arrancaba de la boca. Toda su preparación, todos sus años de mando, todos los protocolos aprendidos de memoria no servían de nada frente a aquello. Su tripulación —hombres y mujeres entrenados para lo peor— se movía sin rumbo, y él lo sabía.

Senila Rou emerge junto al casco del portaaviones y habla con el capitán
Senila Rou emerge del remolino y habla con el capitán.

Entonces la vio.

Emergió junto al casco, a pocos metros de la borda, y el caos pareció detenerse alrededor de ella. Una cola divina que devolvía la luz en azules imposibles. El cabello de un rosa lago, empapado y encendido. Y unos ojos cuyas pupilas eran también rosas, fijas en él como si lo conocieran desde siempre.

—Para que no mueran más —dijo la criatura, alzando la voz sobre el estruendo—. Usted, hombre de la tierra: cambie su posición unos veinte metros más, y paralelo al triángulo. Para que no le absorba.

El capitán se aferró a la barandilla. En medio del caos, con el acero temblando bajo sus pies, solo acertó a preguntar:

—¿Quién eres? ¿Qué criatura...?

Ella lo interrumpió.

—Soy Senila Rou. En unos días te visitaré. Solo salva a los humanos.

Y el mar volvió a cerrarse sobre ella.

Abril Evans, con membranas entre los dedos, ante el portal triangular submarino
Abril ante el umbral: el puente entre el mundo que muere y el que está por nacer.

El submundo

Bajo el océano hay otro mundo, y ese mundo respira en oro.

El ancla de los colores al pie del árbol del submundo, con una sirena distinta en cada pala
El ancla: en cada pala, un color; en cada color, una de los suyos.

Cuando las aguas se tragaron las ciudades, no todo lo que quedó abajo estaba muerto. Bajo el océano late un submundo de árboles imposibles y criaturas que no figuran en ningún atlas, y todo él se sostiene sobre una misma sustancia: el oro que lo recorre no es adorno, es energía.

En su corazón se alza el ancla. No amarra ningún barco: amarra el mundo. Cada una de sus palas guarda un color, y cada color a una de las suyas. Quien sabe leerla sabe de dónde viene el don y qué se espera a cambio.

Porque los colores no se reciben para presumirlos. Se reciben para encontrar tierra firme donde ya nadie cree que exista, para llevar la energía del submundo a los que quedan arriba y para arrancar al fondo marino el alimento que mantiene viva a la tripulación. En un planeta hundido, un poder no es un privilegio: es una responsabilidad.

  • Lucha
  • Identidad
  • Amor
  • Aceptación

El don de los colores

En el mar, el color no adorna: nombra lo que puedes hacer.

Bajo el Triángulo existe una ley que ningún humano ha escrito. Los tritones y las sirenas de las profundidades otorgan el don, y el don se manifiesta en el cabello y en la mirada: cada color es un poder, y cada poder responde a las aguas. Quien conoce el código sabe leer a una criatura marina con solo verla salir a flote.

Abril Evans nació entre dos linajes que nunca debieron mezclarse. Su madre, sirena; su padre, hombre de la tierra. Por eso su cabello no es de un solo color, ni del rosa entero de las suyas, y por eso tampoco tiene cola. Es incompleta para el mar y demasiado extraña para los hombres. Es, exactamente, el puente.

Aprender qué significa cada color de su pelo será aprender quién es.

Turquesa

Poder por revelar

Rojo

Poder por revelar

Violeta

Poder por revelar

Rosa

Poder por revelar

Naranja

Poder por revelar

El código completo de los colores se revela en la novela.

El recorrido de Abril

De la niña que jugaba en el arrecife a la mujer que el mar estaba esperando.

La niña del arrecife

Abril niña, sentada en el arrecife junto a un espejo, con un cuenco de corales
El espejo la mira antes que nadie.
Abril niña nada entre delfines con las manos membranosas abiertas
Los delfines la reconocieron primero.
Una sirena de cabello violeta impone la mano sobre la cabeza de Abril ante el portal
La imposición del don.
Un tritón de cabello rojo toca la cabeza de Abril junto al espejo triangular
Cada criatura entrega un color.

El umbral

Abril toma la mano de una sirena a través del marco triangular
Al otro lado del marco hay alguien esperando.
Abril tira de una sirena de cabello verde atrapada en el triángulo
No todas pueden salir solas.
Abril frente a una sirena pelirroja ante el portal triangular
Dos mundos, frente a frente.
Abril, de uniforme, toma la mano de una sirena bajo la sombra del portaaviones
Bajo el casco del portaaviones, el mar la llama.

La que aprende a defenderse

Abril adolescente cruza su espada con el capitán en la cubierta
Su padre no le enseñó a obedecer: le enseñó a resistir.
Abril derriba a un instructor en un combate cuerpo a cuerpo sobre la cubierta
Crecer deprisa no era una opción: era la misión.
Abril se lanza desde la cubierta hacia una estela de luz verde en el mar
La estela verde solo la ve ella.
Abril copilota un helicóptero junto al capitán sobre el portaaviones
Ya no es la hija del capitán: es su segunda al mando.

Imágenes conceptuales del universo de la novela.

La autora

Yaumara Sanabria Llanes es la autora de Abril Evans, ¿humana o sirena?, su primera novela.

Puedes conocerla, leer sus notas sobre el libro y seguir sus próximas publicaciones en su web oficial.

Sobre la autora

Biografía pendiente de la autora.

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